Me encuentro mejor, he diho cosas que tenía que decir, pero aún no lo he dicho todo. Esta asignatura me ha ayudado a expresar mis opiniones, a pensar; la creación del blog me ha invitado a plasmar por escrito las reflexiones que día tras día hago sobre los acontecimientos que suceden a mi alrededor. También he satisfecho mi ansia por escrribir, pero insisto, en parte.
Tengo que decir, que a pesar de no tener seguidores, me ha leído bastante gente, y por eso me siento orgulloso de mi trabajo; aún me sentí más orgulloso cuando gente que admiro profundamente se molestó en corregirme. He tratado de hacer algo diferente, de ser atípico. No sé si lo habré conseguido, pero me he divertido, y eso es lo más importante para mí. Adiós
lunes, 20 de abril de 2009
Imagen
¿Cómo debe sentirse una persona consigo misma para decidir cambiar su imagen ingresando en quirófano?¿Acaso no existe algún tipo de presión social para llevar a cabo esta acción?¿Juega la personalidad del sujeto algún papel en esta coyuntura?. A día de hoy, las operaciones de cirugía estética conforman un negocio que mueve miles de millones al año, pero recordemos que nada sucede por casualidad. Primero se instauró la conciencia de imagen, después se cultivó el rechazo social hacia los menos "agraciados" y por último se nos ofrece la posibilidad de modificarnos a nuestro antojo. Así es como se crea un mercado de la nada; y poco a poco contemplamos como la cirugía estética amplía sus segmentos de público. ¿A nadie le incomoda esta trata del cuerpo?,incluso ya es visto socialmente como un gesto de superación por parte de quien decide moldear su cuerpo (normalmente gente acomplejada).
He llegado a escuchar que las personas feas que no quieren operarse es porque tienen un problema. Yo creo que el problema lo hemos creado todos haciendo caso a cuatro trepas con ganas de hacer dinero que un día decidieron explotar el cuerpo humano. Gracias a nosotros ellos se hacen ricos al mismo tiempo que mujeres locas y obsesionadas mueren en quirófanos. Paremos esto, por favor.
He llegado a escuchar que las personas feas que no quieren operarse es porque tienen un problema. Yo creo que el problema lo hemos creado todos haciendo caso a cuatro trepas con ganas de hacer dinero que un día decidieron explotar el cuerpo humano. Gracias a nosotros ellos se hacen ricos al mismo tiempo que mujeres locas y obsesionadas mueren en quirófanos. Paremos esto, por favor.
jueves, 16 de abril de 2009
"Pan y Fútbol"
El fútbol se ha convertido en una fiesta mediática, en un medio de evasión para quien lo presencia, en una gran fuente de ingresos para los jugadores y en un gran negocio para los empresarios. Poco a poco, las cantidades económicas que se mueven en este deporte son mayores (exceptuando este periodo de crisis económica; todo se ha congelado y el fútbol no iba a ser menos), pues hablamos de cifras impensables que mueven verdaderos imperios futbolísticos.
Que esto sea así tiene su lógica. El fútbol es el principal medio de distracción de este país, y por tanto, el mundo futbolístico debe estar bien subvencionado para continuar ofreciendo el espectáculo que los aficionados piden. Por otro lado, mientras exista dicho espectáculo, a ser posible en abundancia, no habrá demasiadas preocupaciones políticas por parte de los aficionados, tampoco reivindicaciones profundas. Se trata de una gran masa de seguidores cegados por la distracción.
Ahora todos ganan con el fútbol: empresarios haciendo fortuna, jugadores adquiriendo fama y dinero, aficionados disfrutando con sus respectivos equipos y un gobierno que campa a sus anchas al otro lado de esta cortina de humo. Pero esto no es nuevo; esta práctica, propia de los emperadores romanos, ya la advirtió el poeta Juvenal en el s.I., y desde entonces poco ha diferido.
Que esto sea así tiene su lógica. El fútbol es el principal medio de distracción de este país, y por tanto, el mundo futbolístico debe estar bien subvencionado para continuar ofreciendo el espectáculo que los aficionados piden. Por otro lado, mientras exista dicho espectáculo, a ser posible en abundancia, no habrá demasiadas preocupaciones políticas por parte de los aficionados, tampoco reivindicaciones profundas. Se trata de una gran masa de seguidores cegados por la distracción.
Ahora todos ganan con el fútbol: empresarios haciendo fortuna, jugadores adquiriendo fama y dinero, aficionados disfrutando con sus respectivos equipos y un gobierno que campa a sus anchas al otro lado de esta cortina de humo. Pero esto no es nuevo; esta práctica, propia de los emperadores romanos, ya la advirtió el poeta Juvenal en el s.I., y desde entonces poco ha diferido.
miércoles, 15 de abril de 2009
El que habla bien
Existen muchos prejuicios sobre el hecho de hablar bien una lengua. A menudo se tiende a confundir en la sinonimia este correcto empleo del lenguaje con tener cultura, elocuencia o verborrea. Pero para desgracia de algunos presuntuosos intelectuales, hablar bien una lengua bien poco tiene que ver con estos términos. Especialmente, he advertido que aquellas personas que utilizan gran cantidad de cultismos son elevados por las personas de su entorno a cotas inimaginables. En realidad, emplear cultismos a la hora de hablar no es sinónimo de hacer buen uso de la lengua.
Veamos que, como bien explica Jesús Tusón en su libro El lujo del lenguaje, el uso correcto de una lengua se da cuando las estructuras de la lengua se emplean correctamente, expresando de esta manera aquello que queremos transmitir sin que un análisis sintáctico de nuestro discurso muestre fallos que puedan repercutir en la comprensión final. Por esto, no es mejor hablante aquel que posee más léxico, ya que este es un aspecto superficial de la lengua (un complemento), sino aquel que mejor emplea y utiliza las estructuras de la lengua que habla.
Veamos que, como bien explica Jesús Tusón en su libro El lujo del lenguaje, el uso correcto de una lengua se da cuando las estructuras de la lengua se emplean correctamente, expresando de esta manera aquello que queremos transmitir sin que un análisis sintáctico de nuestro discurso muestre fallos que puedan repercutir en la comprensión final. Por esto, no es mejor hablante aquel que posee más léxico, ya que este es un aspecto superficial de la lengua (un complemento), sino aquel que mejor emplea y utiliza las estructuras de la lengua que habla.
Rutina
Hay quien dice de la rutina que es pesarosa y aburrida, en cambio, a mi me parece necesaria para una buena vida. Crear una rutina es saludable, y por raro que parezca, perfecto para las personas de vida desenfrenada y sorprendente. Mucha gente desea optar por este modo de vida alocada, pero no saben que el abuso de las nuevas experiencias también termina por convertirse en una rutina, en este caso, desordenada.
Yo abogo por una rutina sana, sin excesos perniciosos en ella. Esto no quiere decir que en determinadas ocasiones no se le den placeres y alegrías al cuerpo, pero tampoco se debe tomar esto como una norma de obligado cumplimiento. La rutina sana equilibra mentalmente a la persona y la hace más fuerte, la acostumbra a las dificultades de la vida. Esto no se consigue con una vida llena de desenfrenos. Las personas con constantes placeres nunca se acostumbrarán a los golpes duros, y con facilidad caen en depresiones.
No hay que subestimar a la rutina, ni añorar las locas aventuras y desfases. No será más feliz aquel que goce cada día de los placeres más deseados que que aquel hombre de vida ordenada y equilibrada. No obstante, en última instancia esto dependerá de la mentalidad del sujeto.
Yo abogo por una rutina sana, sin excesos perniciosos en ella. Esto no quiere decir que en determinadas ocasiones no se le den placeres y alegrías al cuerpo, pero tampoco se debe tomar esto como una norma de obligado cumplimiento. La rutina sana equilibra mentalmente a la persona y la hace más fuerte, la acostumbra a las dificultades de la vida. Esto no se consigue con una vida llena de desenfrenos. Las personas con constantes placeres nunca se acostumbrarán a los golpes duros, y con facilidad caen en depresiones.
No hay que subestimar a la rutina, ni añorar las locas aventuras y desfases. No será más feliz aquel que goce cada día de los placeres más deseados que que aquel hombre de vida ordenada y equilibrada. No obstante, en última instancia esto dependerá de la mentalidad del sujeto.
Manierismo
Cuando lo clásico toca techo, se produce un fenómeno de deformación. Nada permanece estable aunque exista un mínimo conato de estabilidad. La tensión aumenta cuando equilibrio y caos juegan dentro del mismo contexto. La zozobra cobra protagonismo, en ocasiones el "sin sentido", pero lo más importante de todo: nada es lo que parece.
El estilo manierista se dió en Italia entre el periodo renacentista y barroco como consecuencia de una ruptura de valores morales en la sociedad. Los artistas manieristas, en su mayoría discípulos de Rafael Sanzio y Miguel Ángel, llevaron esa crisis de valores al terreno artístico mediante el trastorno de las estructuras clásicas. Los elementos que aparecían en sus obras seguían siendo clásicos, la disposición de estos no.
Hoy en día existe tal crisis de valores: drogadictos, víctimas del sistema, jóvenes sin rumbo definido en la vida, multitud de religiones. Todo esto bajo el marco de un primer mundo controlado, aparentemente estable, fiable. Sin embargo, existe el caos y el desorden. Entonces veo el panorama, y creo que si yo fuera artista, sin duda, sería un manierista.
El estilo manierista se dió en Italia entre el periodo renacentista y barroco como consecuencia de una ruptura de valores morales en la sociedad. Los artistas manieristas, en su mayoría discípulos de Rafael Sanzio y Miguel Ángel, llevaron esa crisis de valores al terreno artístico mediante el trastorno de las estructuras clásicas. Los elementos que aparecían en sus obras seguían siendo clásicos, la disposición de estos no.
Hoy en día existe tal crisis de valores: drogadictos, víctimas del sistema, jóvenes sin rumbo definido en la vida, multitud de religiones. Todo esto bajo el marco de un primer mundo controlado, aparentemente estable, fiable. Sin embargo, existe el caos y el desorden. Entonces veo el panorama, y creo que si yo fuera artista, sin duda, sería un manierista.
Cine
¡Qué grande es el cine!, ahora me doy cuenta. Me entiendo y reconozco que es una de mis grandes pasiones. Últimamente estoy adentrándome más en él, y cuanto más lo hago más me fascina su poder, su mágia. Me gusta rodearme de grandes directores y pasar una tarde recorriendo los diferentes estilos que conforman el séptimo arte. King Vidor, Fellini, John Ford, Buñuel, Eisenstein, Hitchcock, Woody Allen. Todos ellos y muchos más forman ya parte de mi vida, me abren una nueva dimensión en el pensamiento; soy crítico, en gran parte, gracias a sus películas. Pero desgraciadamente, no todo el mundo puede o está en condiciones de admirar las maravillas que el cine esconde. Es una verdadera pena que muchas personas no sepan calibrar las aportaciones que el buen cine puede otorgar a sus vidas. Ven en él una circunstancial fuente de entretenimiento (y no niego que esto sea así), y no más allá de esto. Sin embargo, el cine ofrece al espectador momentos únicos de lucidez, poesía para los sentidos e inspiración para el que mantiene los ojos abiertos en esta vida.
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