Hay quien dice de la rutina que es pesarosa y aburrida, en cambio, a mi me parece necesaria para una buena vida. Crear una rutina es saludable, y por raro que parezca, perfecto para las personas de vida desenfrenada y sorprendente. Mucha gente desea optar por este modo de vida alocada, pero no saben que el abuso de las nuevas experiencias también termina por convertirse en una rutina, en este caso, desordenada.
Yo abogo por una rutina sana, sin excesos perniciosos en ella. Esto no quiere decir que en determinadas ocasiones no se le den placeres y alegrías al cuerpo, pero tampoco se debe tomar esto como una norma de obligado cumplimiento. La rutina sana equilibra mentalmente a la persona y la hace más fuerte, la acostumbra a las dificultades de la vida. Esto no se consigue con una vida llena de desenfrenos. Las personas con constantes placeres nunca se acostumbrarán a los golpes duros, y con facilidad caen en depresiones.
No hay que subestimar a la rutina, ni añorar las locas aventuras y desfases. No será más feliz aquel que goce cada día de los placeres más deseados que que aquel hombre de vida ordenada y equilibrada. No obstante, en última instancia esto dependerá de la mentalidad del sujeto.
miércoles, 15 de abril de 2009
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