Cuando lo clásico toca techo, se produce un fenómeno de deformación. Nada permanece estable aunque exista un mínimo conato de estabilidad. La tensión aumenta cuando equilibrio y caos juegan dentro del mismo contexto. La zozobra cobra protagonismo, en ocasiones el "sin sentido", pero lo más importante de todo: nada es lo que parece.
El estilo manierista se dió en Italia entre el periodo renacentista y barroco como consecuencia de una ruptura de valores morales en la sociedad. Los artistas manieristas, en su mayoría discípulos de Rafael Sanzio y Miguel Ángel, llevaron esa crisis de valores al terreno artístico mediante el trastorno de las estructuras clásicas. Los elementos que aparecían en sus obras seguían siendo clásicos, la disposición de estos no.
Hoy en día existe tal crisis de valores: drogadictos, víctimas del sistema, jóvenes sin rumbo definido en la vida, multitud de religiones. Todo esto bajo el marco de un primer mundo controlado, aparentemente estable, fiable. Sin embargo, existe el caos y el desorden. Entonces veo el panorama, y creo que si yo fuera artista, sin duda, sería un manierista.
miércoles, 15 de abril de 2009
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