martes, 31 de marzo de 2009

Desubicado

Siempre he pensado cómo sería la rutina diaria en aquellos lugares donde suelo veranear o disfrutar de mis vacaciones. En días festivos no puedes descubrir la verdadera esencia de estos lugares, y cada vez se me hace más necesario comprobar este hecho. Hoy me encuentro en Albacete, y la sensación es totalmente diferente a cuando acudo los fines de semana. Es exáctamente esa misma sensación que experimento cuando paso por delante de la puerta de una discoteca entre semana, o cuando veo a jóvenes prolongar su fiesta más allá del tiempo que les toca: siento la "desubicación", como que no me atañe estar en determinados lugares en determinados días. Creo que esto le pasa a mucha gente, y de verdad, me parece algo curioso. ¿Por qué tenemos esa sensación?. Si alguien me lo pudiera explicar...De todos modos, pienso que no iría desencaminado si lo atribuyera a la transgresión de lo políticamente incorrecto.

sábado, 28 de marzo de 2009

Televisión

¿Tiene sentido arremeter contra los contenidos televisivos o contra el medio en sí?. Se ha dicho que la televisión manipula, que incita a la imitación de los comportamientos transmitidos, que impide distinguir entre realidad y ficción y que idiotiza. Sin embargo, ninguna de estas realidades, a priori evidentes, han podido ser demostradas. Hans Magnus Enzensberger realiza un gran análisis de esta cuestión en su libro Mediocridad y delirio. La televisión, o "medio cero", como él la llama, tiende a vaciar sus contenidos de significado. De ella no podemos sacar otra conclusión que la de medio creado para entretener y evadir al telespecatdor. De esta manera, sería una estupidez buscar en la televisión rigurosidad y verdades, puesto que se trata de una fuente vacía de conocimiento y exaltadora de vanalidad. En última instancia, podríamos considerarla como terapia para combatir el estrés diario. Por tanto, no malgastemos tiempo criticando a la televisión por su falta de contenido educativo o cultural, para educar y culturizar ya están las escuelas y los libros.

jueves, 26 de marzo de 2009

Amor

Ese sentimiento que nos hace vibrar por momentos, que nos hace rejuvenecer y ver el mundo de otro modo. Esa mezcla de alegría y esperanza a menudo embotellada, pero difícil de contener. El amor es así, divino y profano a la vez, ardiente y helado, melancólico y efusivo. Dichoso es quien se topa con el amor, y dichoso es quien es correspondido en amores.

Sus semillas germinan por cada rincón del planeta sin distinción alguna de sexo o ideología. Pero como la rosa que posee espinas, doloroso es para quien sufre en él. Causante de odio y recelo, tampoco distingue filántropo de ladrón, y aquel que es bueno de oficio, si a Cupido le place, se torna perverso de corazón. Si todo fuera amor, difícil sería la vida, pues el mundo no evolucionaría. Si todo fuera amor, moriría la razón.

Best seller

Leer es fabuloso, pero no todas las lecturas son fabulosas. Odio los best sellers con toda mi alma y me niego rotundamente a estrechar uno de ellos entre mis manos (a no ser que tenga que hacerlo en un futuro debido a mi profesión). Son libros vacios, redactados con el fin principal de ser comercializados, y, secundariamente leídos. Por esto, todo el mundo conoce su trama gracias a la gran promoción que se ha llevado a cabo para su lanzamiento, cosa que facilita el que se hable de él.

En relación a lo anterior, la manera de hacer gastar dinero a alguien que se quiera pasar por intelectual es vendiéndole este best seller como pieza fundamental para alcanzar su gran objetivo. El lector de los best seller, en la mayoría de casos, lee para estar a la moda y no por placer o ganas de aprender. También lo hace para presumir delante de su círculo de amigos de una supuesta capacidad reflexiva y de comprensión del texto que a duras penas han logrado terminar. En definitiva, leer un best seller es equiparable a ver la televisión: no puedes esperar de él otra cosa que pasar el rato.

sábado, 21 de marzo de 2009

La pareja del futuro

Las bodas son idílicas: el convite, los invitados, la ceremonia, el vestido de la novia, etc. Todo parece perfecto de cara a la galería, pero en la práctica no lo será por mucho tiempo. El número de separaciones crece disparatadamente año tras año, y este fenómeno tiene mucho que ver con el estilo de la sociedad contemporánea. Actualmente se está perdiendo el sentido de unión duradera en todos los campos, no sólo en el del amor. Los directivos de las empresas, por ejemplo, cada vez gozan de menos tiempo para proporcionar buenos resultados, a pesar de sus apetitosos contratos que ahora se podrán evaporar sin el menor reparo en cuestion de horas. Y es que hoy en día pocas ideas a largo plazo llegan a buen puerto. Si las tendencias cambian año tras año, ¿por qué no pensar en un cambio de marido o de mujer si otros u otras ofrecen mejores perspectivas?. Pues bien, afirmemos que el amor se ha adaptado a los tiempos que corren, incluso cabe decir que se ha mercantilizado. Quizá la pareja del futuro pase por el cariño mutuo y la libertad de sexo, sin ataduras, sin contratos a largo plazo, sin proyectos de vida convencionales, simplemente regida por la ley de la apetencia y de la individualización dual. En una sociedad cambiante, el vestigio del amor duradero se corrompe y da paso a las fuertes emociones enlazadas por un vínculo afectivo.

Por no morir

Si analizamos cada una de nuestras acciones, comprobaremos que el fin último de ellas es evitar la muerte. Se trata de algo instintivo que nuestra propia socialización encubre. Trabajamos para tener ingresos con los que poder comer y, por tanto, no morir; o necesitamos de la familia, de un círculo de amigos o de una pareja para sentirnos protegidos, por miedo a morir solitariamente. Cuando no se trata de evitar la muerte (indirectamente en la mayoría de las ocasiones y directamente en situaciones circumstanciales), se busca la evasión. Hablamos entonces de momentos lúdicos que nos permiten olvidar nuestro nefasto futuro. Salir un sábado noche posibilita el hecho de desconectar por unas horas de la rutina diaria de "supervivencia", al igual que disfrutar de un día de campo con la familia, o de una agradable conversación con los amigos. Con todo esto, no debemos olvidar que al fin y al cabo no somos más que animales, y los instintos en nuestra vida tienen más importancia de la que creemos, pero en ocasiones no somos lo suficientemente evolucionados como para darnos cuenta de nuestra parte animal.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Música hoy

Si hay algo que puede cambiar nuestros estados de ánimo, sin duda es la música. La música acompaña nuestras vidas, en nuestra mente siempre suena una melodía allá donde nos encontremos y allá donde nos dirijamos. Nos hace ver las situaciones de diferente modo, las vanaliza en unas ocasiones y las dramatiza en otras; todo depende del estilo que propongamos para el momento. Además, tiene la capacidad de cambiar el sentido de la acción, de lo que va a acontecer o de lo que aconteció en un pasado, por tanto, es un eficaz instrumento para dirigir los pensamientos de quien la escucha.

En esta línea, cada vez es más importante la música en la publicidad. Los spots segmentan con su música y contextualizan al espectador, incluso en ocasiones estos recuerdan la música del anuncio antes que el producto o servicio publicitado. En una sociedad que cada vez se rige más por los sentimientos que por la razón, la música juega un papel fundamental para cambiar los estados de ánimo de las personas. Así pues, y ahora más que nunca, somos lo que la música nos marca.

lunes, 16 de marzo de 2009

Mentir

Mentir es un arte. Es un arduo trabajo que requiere de un laborioso desarrollo, de una planificación, de un esfuerzo intelectual. Para mentir hay que ser experto, de lo contrario siempre acabarás expuesto a la vergüenza, sin argumentos para defenderte. Su utilidad puede ser circumstancial o continuada. En el primer caso la mentira debe pasar al olvido lo antes posible, así como las pruebas que la desmienten. De este modo, el propio creador de la mentira acabará creyéndosela y la tendrá como verdad, entonces ya no habrá retorno. El segundo caso es casi utópico, puesto que una mentira continuada suele tener tarde o temprano un final; por cierto, desagradable para el mentiroso.

Hacer de la mentira un modo de vida es muy complicado. Muchos son los que lo intentan, muchos los que fracasan, unos pocos triunfan. El ser humano no está preparado para soportar la carga de una mentira continuada, cuando no es su debilidad la que rompe el pacto secreto es su falta de concentración en determinados momentos, o bien, su poca capacidad de hacerle frente. En la mayoría de las ocasiones la mentira crece, pero la persona no crece con ella. Por eso, la buena mentira es aquella que zanja un asunto para todos, incluso para quien la extendió.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Café

Que bien sienta tomar café con los amigos mientras se comentan historietas y batallas nocturnas. Tomar un café al sol, en una terraza después de comer, o en una casa. También puedes disfrutar del café a solas, de manera íntima, con el diario entre tus dedos. Un libro tampoco es mala opción para acompañar al café, o escuchar buena música mientras lo saboreas...eso es maravilloso. Degustar el aroma y sentir su sabor mientras la brisa te acaricia la cara no tiene precio. Son momentos inexplicables en los que se encuentra una pausa, un momento de sosiego que sin duda es necesario a lo largo del día. El café en sí altera, pero el momento del café es relajación, y en ocasiones, reflexión. Una conversación íntima requiere de un café, al igual que una conversación profunda. El café está presente en nuestras vidas, y nosotros dotamos de vida al café. En esa simbiosis, la vida argumenta su significado y su belleza.

lunes, 9 de marzo de 2009

Autocrítica

Emfrentarse a una hoja en blanco es duro, realmente inquietante. Es tal la fuerza que posee una página en blanco cuando no sabemos de qué hablar, que normalmente optamos por distraernos con cualquier cosa, por nímia que sea. No toleramos el conflicto cara a cara con una hoja de Word vacía cuando nuestra mente no sabe a qué recurrir. Todo cuesta el doble, todo se hace muy cuesta arriba cuando quieres sorprender con algo especial y no sabes exáctamente a qué recurrir. Tus temas estrella ya han tenido su momento, los has dado a conocer. ¿Y ahora qué?, pues lo que estás leyendo: relleno.

Espera un momento, ¿relleno?, ¿acaso no has conseguido hablar de algo mientras pensabas en tu incapacidad para innovar?. Si por un momento pensaras en la repercusión que puedan tener tus palabras en la historia de la humanidad, seguramente inapreciable, no dramatizarías sobre esta cuestión. ¿Se trata pues de hablar por hablar?. Quizá sí. En ese caso, soy de hoy.

domingo, 8 de marzo de 2009

Fin de semana

La vida se transforma, las preocupaciones se desvanecen y en mi mente sólo hay cabida para la diversión. Pasar un buen fin de semana es esencial para comenzar con fuerza el tedioso lunes. Sol, playa, noche y fiesta son los elementos esenciales que me permiten desconectar de la rutina diaria. También me dan la oportunidad de mostrar al mundo mi otra cara. A menudo bajo del limbo para introducirme en el juego social tan característico del disfrute conjunto, y sí, disfruto. Disfruto formando parte del colectivo, siendo una pieza más en el mecanismo lúdico actual. Cada uno encuentra la felicidad a su manera, y mi felidicidad tiene mucho que ver con la literatura y la música, pero también con las actividades del fin de semana.

viernes, 6 de marzo de 2009

Aplausos

Hoy en día, los aplausos están más baratos que nunca. En los platós de televisión de los programas más sensacionalistas se acompaña cualquier intervención de los personajes públicos con un aplauso u ovación. Por extensión, este fenómeno se ha llevado a otros ámbitos, por ejemplo a las escuelas. En ellas se imita el comportamiento ofrecido en estos programas televisivos, y del mismo modo son ovacionados insultos a los profesores o disputas dialectales de los más rabaleras. Así pues, en ocasiones también son merecedores de aplauso pseudorazonamientos en público, que en comparación con lo anterior, son los más justificables. Obviamente, el nivel intelectual y de elocuencia con respecto a tiempos pasados a variado, lo que da pie a cuestionarse lo siguiente: ¿el nivel de exigencia de un aplauso ha bajado debido a un descenso en cuanto a cultura, o se debe a una nueva comprensión del entorno y una adaptación de tiempos pasados al nuevo mererimiento de aplauso?

Opiniones

Hoy en día, opinar está más barato que nunca. Al parecer se ha convertido en un fenómeno actual de obligado cumplimiento el hecho de expresar públicamente una opinión sobre cualquier asunto por poco que sepamos acerca de él. En última instancia, se trata de aprovechar la oportunidad que ahora se nos brinda de comunicar abiertamente al mundo, y que en tiempos pasados resultaba impensable. A día de hoy, documentarse resulta una tarea farragosa para quienes pueden opinar sin atenerse a las consecuencias de sus incoherentes argumentos. En ocasiones no hablamos ni de expresar opiniones, sino de la necesidad de devolver alguna respuesta al que interroga por impropia que sea. Existe ese prototipo de persona a la que se le pregunta sobre un asunto totalmente desconocido para él y siente la necesidad imperante de contestar. Quizá se trate de miedo a ser tachado de inculto, o pura prepotencia, pero jamás admitirá no saber de lo que se habla. La pérdida de la honestidad y la sinceridad, en este caso, se podría deber a la presión social.

Sobre papel couché

La vida de las personas populares siempre suele estar marcada por su porpia decadencia en el ámbito emocional y por el deseo latente que les rodea (y que la mayoría de los menos populares manifiestan implícita y explícitamente) de ser como ellos. Se trata de una especie de élite social, a menudo incrompendidos, víctimas del frenesí y la excitación, de las emociones condensadas en breves espacios de tiempo. En ocasiones percibo el arrepentimiento en sus ojos, el deseo de evadirse al no poder controlar sus vidas, ya que desde el momento en que firmaron el contrato con la popularidad, han dejado de ser ellos para convertirse en sus propias sombras.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Morbo y mercado

¿Nos atañe el morbo?, yo diría que sí. Hoy en día el morbo se hace más explícito que nunca en televisión, revistas e incluso en informativos. La racionalidad da paso a la visceralidad en esta sociedad, y el engranaje que hace funcionar al mundo es puesto a punto para ello. Ya apenas encontramos texto, sino imagen y sensación. En la cruzada por cautivar al sujeto el morbo cobra tal importancia que en innumerables ocasiones se transgrede la barrera de lo ético. La búsqueda del impacto visual, sonoro e incluso táctil, gustativo y olfativo es el quebradero de cabeza de muchos creativos y marketinianos que recurren al morbo para cumplir su propósito. Del mismo modo, la gente está siendo educada para entender esta "propuesta indecente" y captar la satisfacción que reporta su consumación, en lo que se entiende como la creación de un hábito para después beneficiarse de él. Con esto se puede concluir desde un punto de vista económico que a día de hoy jugar con el morbo puede ser peligroso, pero no servirse de él, lo es aún mas.

Sobre felicidad

Ayer comencé a leer La Conquista de la felicidad, de Bertrand Russell. Este autor propone ideas para conseguir la felicidad, como el propio título de su libro deja entrever. En su comienzo aborda un tema que rondaba por mi cabeza hacía ya tiempo: la infelicidad de algunos intelectuales. Russell argumenta que estos eruditos que sienten lástima y pena por el mundo en que viven, carente de sentido alguno y que añoran tiempos pasados, están completamente equivocados. A menudo se tiende a relacionar la inteligencia con la desaprovación o el desacuerdo. Muy en la línea que después siguió Vicente Verdú, la persona debe adaptarse a los tiempos que corren y participar de la sociedad coetánea. Los problemas y las penurias que dichos intelectuales experimentan se deben más a situaciones personales o características propias del momento en que viven que a la vanalidad de la vida en sí. Relacionémonos, no nos abstraigamos en el pasado, vivamos, seamos felices pues.

martes, 3 de marzo de 2009

Estados de ánimo

Un día aciago, nublado y con poco sentido. Me he despertado tarde, aprovechando como de costumbre mi día libre. Salgo de la cama aturdido y con pocas ganas de dar comienzo al día. Todo permanece en ordenado desorden a mi alrededor. En la estantería de mi cuarto la colección de libros contemporáneos que adquirí por catálogo sigue colocada provisionalmente, a espensas de ser ordenada correctamente por autor. El ordenador sigue encendido desde la noche anterior, aún no se ha descargado la película que comencé a bajarme de la red. En momentos como este, pienso, lo ideal es poner música mientras tomo unas tostadas con zumo de naranja. La trompeta de Chet Baker suena de fondo interpretando My Funny Valentine. Habré escuchado esta pieza cientos de veces, se trata de un directo junto a Gerry Mulligan en el Carnegie Hall. Cada vez reconozco sonidos y sensaciones nuevas en ella.

Sale espontáneamente el sol, y es hora de cambiar de estilo musical. Tostada en mano, me dirijo al ordenador pensando que es el turno del soul. Viendo la densa colección de artistas, me decido por Carl Tjader. El día ya ha tomado otros derroteros. Ahora es vivo, ameno, simpático.
Bienvenido una vez más a la sociedad, participa de ella.