Emfrentarse a una hoja en blanco es duro, realmente inquietante. Es tal la fuerza que posee una página en blanco cuando no sabemos de qué hablar, que normalmente optamos por distraernos con cualquier cosa, por nímia que sea. No toleramos el conflicto cara a cara con una hoja de Word vacía cuando nuestra mente no sabe a qué recurrir. Todo cuesta el doble, todo se hace muy cuesta arriba cuando quieres sorprender con algo especial y no sabes exáctamente a qué recurrir. Tus temas estrella ya han tenido su momento, los has dado a conocer. ¿Y ahora qué?, pues lo que estás leyendo: relleno.
Espera un momento, ¿relleno?, ¿acaso no has conseguido hablar de algo mientras pensabas en tu incapacidad para innovar?. Si por un momento pensaras en la repercusión que puedan tener tus palabras en la historia de la humanidad, seguramente inapreciable, no dramatizarías sobre esta cuestión. ¿Se trata pues de hablar por hablar?. Quizá sí. En ese caso, soy de hoy.
lunes, 9 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario