Leer es fabuloso, pero no todas las lecturas son fabulosas. Odio los best sellers con toda mi alma y me niego rotundamente a estrechar uno de ellos entre mis manos (a no ser que tenga que hacerlo en un futuro debido a mi profesión). Son libros vacios, redactados con el fin principal de ser comercializados, y, secundariamente leídos. Por esto, todo el mundo conoce su trama gracias a la gran promoción que se ha llevado a cabo para su lanzamiento, cosa que facilita el que se hable de él.
En relación a lo anterior, la manera de hacer gastar dinero a alguien que se quiera pasar por intelectual es vendiéndole este best seller como pieza fundamental para alcanzar su gran objetivo. El lector de los best seller, en la mayoría de casos, lee para estar a la moda y no por placer o ganas de aprender. También lo hace para presumir delante de su círculo de amigos de una supuesta capacidad reflexiva y de comprensión del texto que a duras penas han logrado terminar. En definitiva, leer un best seller es equiparable a ver la televisión: no puedes esperar de él otra cosa que pasar el rato.
jueves, 26 de marzo de 2009
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