sábado, 28 de marzo de 2009

Televisión

¿Tiene sentido arremeter contra los contenidos televisivos o contra el medio en sí?. Se ha dicho que la televisión manipula, que incita a la imitación de los comportamientos transmitidos, que impide distinguir entre realidad y ficción y que idiotiza. Sin embargo, ninguna de estas realidades, a priori evidentes, han podido ser demostradas. Hans Magnus Enzensberger realiza un gran análisis de esta cuestión en su libro Mediocridad y delirio. La televisión, o "medio cero", como él la llama, tiende a vaciar sus contenidos de significado. De ella no podemos sacar otra conclusión que la de medio creado para entretener y evadir al telespecatdor. De esta manera, sería una estupidez buscar en la televisión rigurosidad y verdades, puesto que se trata de una fuente vacía de conocimiento y exaltadora de vanalidad. En última instancia, podríamos considerarla como terapia para combatir el estrés diario. Por tanto, no malgastemos tiempo criticando a la televisión por su falta de contenido educativo o cultural, para educar y culturizar ya están las escuelas y los libros.

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