sábado, 21 de marzo de 2009

Por no morir

Si analizamos cada una de nuestras acciones, comprobaremos que el fin último de ellas es evitar la muerte. Se trata de algo instintivo que nuestra propia socialización encubre. Trabajamos para tener ingresos con los que poder comer y, por tanto, no morir; o necesitamos de la familia, de un círculo de amigos o de una pareja para sentirnos protegidos, por miedo a morir solitariamente. Cuando no se trata de evitar la muerte (indirectamente en la mayoría de las ocasiones y directamente en situaciones circumstanciales), se busca la evasión. Hablamos entonces de momentos lúdicos que nos permiten olvidar nuestro nefasto futuro. Salir un sábado noche posibilita el hecho de desconectar por unas horas de la rutina diaria de "supervivencia", al igual que disfrutar de un día de campo con la familia, o de una agradable conversación con los amigos. Con todo esto, no debemos olvidar que al fin y al cabo no somos más que animales, y los instintos en nuestra vida tienen más importancia de la que creemos, pero en ocasiones no somos lo suficientemente evolucionados como para darnos cuenta de nuestra parte animal.

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