sábado, 21 de marzo de 2009

La pareja del futuro

Las bodas son idílicas: el convite, los invitados, la ceremonia, el vestido de la novia, etc. Todo parece perfecto de cara a la galería, pero en la práctica no lo será por mucho tiempo. El número de separaciones crece disparatadamente año tras año, y este fenómeno tiene mucho que ver con el estilo de la sociedad contemporánea. Actualmente se está perdiendo el sentido de unión duradera en todos los campos, no sólo en el del amor. Los directivos de las empresas, por ejemplo, cada vez gozan de menos tiempo para proporcionar buenos resultados, a pesar de sus apetitosos contratos que ahora se podrán evaporar sin el menor reparo en cuestion de horas. Y es que hoy en día pocas ideas a largo plazo llegan a buen puerto. Si las tendencias cambian año tras año, ¿por qué no pensar en un cambio de marido o de mujer si otros u otras ofrecen mejores perspectivas?. Pues bien, afirmemos que el amor se ha adaptado a los tiempos que corren, incluso cabe decir que se ha mercantilizado. Quizá la pareja del futuro pase por el cariño mutuo y la libertad de sexo, sin ataduras, sin contratos a largo plazo, sin proyectos de vida convencionales, simplemente regida por la ley de la apetencia y de la individualización dual. En una sociedad cambiante, el vestigio del amor duradero se corrompe y da paso a las fuertes emociones enlazadas por un vínculo afectivo.

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